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Lección de Vida ~ Capítulo 2



Capítulo 2
Aldana’s POV

Camine hacía la entrada del colegio, recibiendo las miradas de todos los chicos. Sonreí y camine a donde estaban mis amigas. Ellas me esperaban con los brazos cruzados y con la mirada de “¿Lo trajiste?”.
- Hola chicas- las salude dándole un beso en la mejilla a cada una.
- ¿Y?- pregunto Cami
- Aquí esta- le dije mostrando el teléfono que estaba en mi mano.
- Menos mal que papá me lo había comprado, o si no hubiera estado muerta.
- Pensé que era mentira, ya nos íbamos a enojar contigo.
- ¿Perdón? ¿Pensaste que era una mentirosa?- le pregunte ofendida- O sea, ¿qué te pasa?
- Ya, sorry, si no es para tanto- dijo Lucia
- Que no se vuelva a repetir, o si no hago que su reputación se vaya por el hoyo, ¿ok?
- Ok- dijeron ambas.
- Oye, Cesar te está mirando- dijo Cami
Me voltee y era verdad. Estaba con sus amigos pero me miraba fijamente a mí. Rodé lo ojos y mire a mis amigas.
- ¿Ustedes están locas o qué? ¿Acaso no lo han visto? ¡Es un loser!- les grite haciendo una “L” con la mano sobre mi frente-. Además se junta con mi hermana. ¡Jamás saldría con alguien que estuviera cerca de ella! Ya hemos hablando de esto, ¿por qué siguen sacándolo a flote? Dios, necesito nuevas amigas
Me gire y camine hacía la sala ya que habían tocado y ellas me siguieron. Cesar se me había declarado a principio de año pero yo lo rechace, no era mi tipo. No me preocupaba por eso, tenía muchos pretendientes así que tengo de donde elegir.

Stephanie’s POV

No puedo creer que lo haya hecho.
Mi papá es demasiado estúpido. ¡¿Cómo se le ocurre haberle comprado el celular?! Me dan ganas de ahórcalo. Y a Danna también.
Suspire y deje colgando mi cabeza hacia atrás mirando el cielo gris. No había rastro de que el sol fuera a salir. Estaba tan concentrada mirando al cielo, cuando escucho el sonido de una bolsa de papas fritas. Miro hacía un lado y fruncí el ceño.
- ¿Quieres dejar de hacer eso?- pregunte a Dani- Me molesta el sonido
- Tengo hambre- se excuso
- Ya, pero no metas tanto ruido, ¿ya?
- ¿Qué te pasa?- cambio de tema- Andas enojada.
- ¿Tú que crees? ¿Cuál crees que es el motivo de mi enojo? No sé, piensa. Quizás tiene que ver con el hecho que mi papá es un estúpido. ¿Acaso no se te ocurrió?
La mirada de Dani se hizo triste y la escondió. Dios, soy estúpida. Me enderece y me acerqué a ella para abrazarla.
- Lo siento, no tengo que desquitarme contigo. Perdón- le dije apoyando mi cabeza en su hombro
- No te preocupes- me toma la mano. Yo solo sonreí- Y ya no te preocupes por ella, tarde o temprano tus padres se daran cuenta de que no le estan haciendo ningún bien a ella
- Espero que sea más temprano más que tarde- respondo suspirando y soltandola para que pudiera comer tranquilamente
Cesar se acerca y se sienta en la misma banca que nosotras.
- ¿Qué hay?- nos pregunta
- No mucho- respondemos a la vez
- ¿Y a ti que se pasa?- me pregunta a mi- Te he visto rara desde la mañana
- No, nada, solo problemas- respondí apoyando mi cabeza en las piernas
- ¿No quieres contarmelo?- se ofreció
- ¿Para qué? Si ya supongo debes suponer de que o mejor dicho, de quien se trata- suspire frustrada y me senté- ¿Cómo te puede gustar alguien así?- le pregunte con verdadera curiosidad- Explicame por favor, iluminame, porque de verdad no lo entiendo, ¿qué se supone que es lo que ves en ella? Porque yo no puedo ver nada
- No lo sé, no sabría decirlo. Es linda y... no sé.
- ¿Por qué es linda te gusta? Que estúpidez. Hay un millón de chicas lindas, incluso más que ella, y que son mejores personas que ella. En serio, dame una sola razón por la que te guste que no sea porque es linda- se quedo callado- ¿Ves? Buscate a alguien mejor, a alguien que si te meresca, no esa perra.- cruce los brazos y volví a tirar mi cabeza para atrás- Me van a terminar sacando de quicio.
El timbre toco y cada uno fue a su clase, yo con Danny y él con mi hermana. Agh, odiaba decirle así. El resto del día paso un poco más tranquila ya que casi no la vi. Eso me gusto. No tenía ganas de que siquiera se me cruzara o que me hablara. Por suerte, ella jamás hacía eso último. Aunque sabía que con una sola mirada que me diera, la iría a golpear.
Aun me tenía preocupada lo que me había dicho ayer mamá. Obviamente no quería que mi vida cambiara, me gustaba como era. Pero las cosas no siempre pueden ser color de rosa. Si es que la empresa de papá llegaba a quebrar, yo simplemente tendría acostumbrarme a mi nueva vida. Pero no quería pensar en eso, quería pensar todo esto iba a pasar y que esto lo recordariamos como un amargo recuerdo.
Salí del colegio, y me quedé esperando ahí un largo rato. Me despedí de Danny y Cesar, que se fueron antes y seguí ahí. Aldana también ya había salido y esperaba a mamá, pero obviamente estaba muy alejada de mi. Nos quedamos ahí como por media hora. Era extraño que no haya llegado, ella siempre estaba antes que nosotros salieramos. Me preocupaba. ¿Si le había pasado algo? Lo mejor era que me fuera a casa. Tampoco es que fuera tan lejos, bueno, quizás si, pero iba a llegar de todos modos a casa así que no importaba.
Saqué mi iPod, lo prendí y me puse los audifonos y empecé a caminar. Simplemente me deje llevar por la música hasta que siento que alguien me llama. Me volteo sacandome un audifono y veo a Danna que me sigue.
- ¿Qué?- le dije
- ¿A donde se supone que vas?- pregunto- Hay que esperar a mamá
- No creo que vengan- seguí caminando
- ¿Pero y si llega?
- Pues- me volteo nuevamente- quedate ahí hasta que llegué y deja de molestarme- le respondí exaperada y volví a caminar
Podía sentir que al rato ella empezo a seguirme. No lo tome en cuenta, simplemente seguí mi camino. Estuve todo el camino escuchando mis canciones, apreciando cada notas de ella. Había tantas que quería aprender a tocar en guitarra, siempre que intentaba tocar una se me ocurría otra y así sucesivamente, nunca me podía concentrar en una sola.
Me, bueno, nos tomo casi una hora llegar a casa y tenía que admitir que los pies ya me estaban matando. Y me imaginaba como debía estar Aldana con esas botas de taco alto. Se lo merecía. Entramos al edificio donde viviamos y sentí las miradas que nos daban los vecinos que pasaban por nuestro lado. Murmuraban cosas entre si, pero no lograba entender que decían. Entramos al ascensor junto con una señora y su hija. Nos miraron y empezaron a susurrar entre ellas. Odiaba que la gente hiciera eso. Si querían decir eso, que me lo dijieran a la cara.
Llegamos a nuestro piso y salí rápidamente, no quería estar ahí más, y saqué mi llave para entrar a casa. Cuando entre al departamente se veía raro. Se veía más... vacio. Mamá estaba en la sala sentada en el sofá dandonos la espalda y papá estaba de pie junto a ella. ¿Qué hacía papá a esta hora? Mamá se volteo y pude ver su rostro rojo y lleno de lágrimas.
¿Qué es lo que estaba pasando aquí?

Mi Princesa ~ Capítulo 6: Primer Beso


Capítulo 6: Primer Beso

Alexander fue hacía la habitación de la princesa. Estaba preocupado por ella, la actitud de su madre no había sido la mejor. Elise debía estar muy molesta. Golpeó la puerta de la habitación, tras unos momentos le abrió Nana.
- ¿Qué desea?- pregunta
- Quiero hablar con Elise
- Me temo que la princesa no quiere hablar con nadie
- Por favor, necesito hablar con ella, es de verdad importante
- Le avisare que usted está aquí y veré si puede hablar con usted
- Está bien
Nana cerró la puerta y él suspiro. Tenía que hablar con ella, disculparse por lo que había pasado. Abrieron la puerta asustándolo levemente.
- La princesa está durmiendo ahora
- Está bien- dijo algo decepcionado
- No se preocupe señor, cuando despierte le digo que usted quiere hablarle
- Gracias
Nuevamente a puerta se cerró y se fue resignado. Nana se apoyó en la puerta y miro la habitación vacía suspirando. Las cosas que hacía por su princesa.

~ ♕~

La princesa caminaba por el valle que estaba detrás del castillo, quería estar sola, necesitaba tranquilidad para pensar y sabía perfectamente a donde tenía que ir para conseguirlo. Caminado derecho desde la salida trasera del castillo y adentrándose un poco en el bosque se podía llegar a una pequeña cascada. Ella la había encontrado cuando pequeña y siempre venia si necesitaba pensar. Se sacó la capa que tenía puesta y la dejo a un lado, se acercó a la orilla y se acuclillo para ver sus aguas cristalinas. Entonces sintió que alguien se acercaba, pensó que era alguien del palacio que había venido a buscarla, por lo que se levantó rápidamente, pero perdió el equilibrio cayendo hacia el agua. Pero alguien le toma la mano antes que cayera. Ambos se sorprendieron de verse nuevamente y menos en estas circunstancias. Estuvieron unos momentos así, sin hacer nada.
- ¿Me vas a ayudar o me piensas soltar?- pregunto algo asustada
Le tiro del brazo y esta cayó sobre sus rodillas al piso al igual que él.
- Gracias- le dijo suspirando aliviada, él solo asintió- ¿Qué haces aquí?- pregunto
- ¿Acaso no puedo estar aquí?- dijo un poco molesto
- No es eso, es solo que no esperaba encontrarte aquí
- Y yo menos- bufo
- Que pesado eres
- Mira quién habla
- No se puede hablar contigo Derek- le dijo molesta levantándose pero él le tomo la mano e hizo que se sentara de nuevo
- Perdón, quería molestarte un rato pero no tiene gracia si tú no te enojas y en vez de eso te vas
- ¿Por qué siempre me molestas? Nos hemos visto 3 veces y en ninguna hemos podido hablar normalmente
- No lo sé. La verdad es que la primera vez yo no quería tratarte así, en verdad no sabía quién eras y tú te lo tomaste mal, y después en el baile tú seguías enojada así que seguí con el juego.
- ¿Por qué no sabías quién era?- pregunto curiosamente- Tú vives aquí, deberías saber quién era, ¿no?
- Es que yo no venía aquí desde que tenía 10 años- respondió melancólico
- ¿Por qué?
- Me fui a trabajar a otra ciudad
- ¿Desde tan pequeño?- dijo sorprendido
- Si, necesitábamos el dinero para comprar la medicina a mi hermana, ella estaba muy enferma, necesitaba esa medicina para vivir
- ¿Necesitaba?
- Ella murió hace unas semanas- le contesto agachando la mirada
- Dios mío, lo siento muchísimo- dijo llevándose una mano al pecho
- Si, fue terrible pero supongo que donde este ahora está mejor que cuando estaba sufriendo viva, ahora está en paz- se encoge de hombros- Regresé hace una semana donde mis padres, supongo que tendré que seguir trabajando pero ahora puedo trabajar en la ciudad así que no voy a estar lejos de ellos
- Te debo una disculpa- dijo después de unos segundo Elise- No te he tratado con justicias
- No te preocupes por eso- le dijo-, creo que desde que llegue no me divertía tanto- le sonrió- Te ves graciosa enojada- frunció el ceño y sus labios- Si esa misma cara- se rió y ella acerco su mano al pequeño lago y le tiro agua- ¡Oye!- se quejó y ella se rió.
Antes que se pudieran dar cuenta, habían empezado una pequeña guerra de agua. Corrían por la orilla huyendo el uno del otro, se reían fuertemente divirtiéndose un rato.
Elise miraba hacía la cascada ya que Derek se había escondido. Entonces alguien la asusta, da un grito y al darse vuelta para encararlo, piso mal haciendo que nuevamente perdiera el equilibrio, trato de sujetarse en él pero ambos cayeron al agua hundiéndose profundamente. Al salir del agua tosía para recuperar el aire.
- ¿Estás bien?- pregunto Derek
- ¡Me botaste, tonto!- le dijo tirándole agua y riendo
- Fue tu culpa tú te caíste y me botaste- se rió, le fue imposible no hacerlo, nado a la orilla y se salió del agua- Ven- le dijo extendiéndole la mano, ella nado hasta él y le tomo la mano para que la sacara. Cuando estuvo afuera se estrujo el cabello y la ropa, pero obviamente seguía húmedo
- Sácate los zapatos y tu ropa, por lo menos la parte de arriba
- ¡¿Qué?!- dije sorprendía y sonrojada- No voy a sacarme la ropa, me quedaría desnuda
- Te vas a enfermar si no te lo sacas
- ¿Pero que me voy a poner?-él miro la capa que estaba en el suelo y lo tomo
- Es tuyo, ¿no? Póntelo
- Pero…-trato de protestar pero él la interrumpió
- Es por tu bien, Elise
- Está bien pero no me voy a cambiar delante tuto- Derek se rió
- Tampoco te quiero ver, no soy tan pervertido- lo miro incrédula- Vamos, ¿en serio piensas eso de mí? Me ofendes. Bueno, mejor porque no vas atrás de los arboles a cambiarte
- Está bien
Tomo la capa y se fue atrás de unos árboles. Se sacó la parte de arriba del sencillo vestido que llevaba y la dejo a un lado, se puso la capa, tomo su blusa y se tapó saliendo al encuentro de Derek. Cuando volvió no pudo evitar sonrojarse al verlo sin camisa, tenía un torso que cualquier hombre envidiaría. Derek se dio cuenta de su presencia se volteó y la invito a sentarse a su lado. Se acercó tímidamente y se sentó, sujetándose más la capa. Dejo la blusa a un lado para que se secara.
- Sabes, no eres tan pesada como creía- dijo Derek sonriendo
- Supongo que no me pillaste en un buen día
- ¿Por qué?
- Estaba estresada con todo lo del baile- suspiro
- ¡Ah! Si, el baile- dijo con cierto desagrado- ¿Y en que termino?
- ¿Cómo?
- Con quien te vas a casar-dijo dejando de mirarla
- ¡Ah! ¿Para qué quieres saber? Si de todos modos no lo conoces
- Si, supongo que no importa-dijo en voz baja
Se quedaron en silencio durante unos largos minutos. Derek estaba triste y no sabía por qué. Bueno, si lo sabía pero no quería admitirlo. Se negaba a hacerlo. Elise lo miraba de reojo apoyando su cabeza en las rodillas. No sabía que le pasaba, estaba muy serio, le preocupaba. Aunque enseguida se desconcentraba mirando su cuerpo. “¡Deja de mirarlo!”, se dijo a si misma sacudiendo su cabeza.
- ¿Qué pasa?- pregunto Derek
- ¡Ah! ¿Qué? No, nada- dijo nerviosa y sonrojada, él se rio
Miro su blusa y la toco, la estaba seca. La tomo y se levantó aun sujetándose la capa.
- ¿A dónde vas?- pregunto
- A cambiarme la ropa, ya vengo
Nuevamente hizo lo que ya había hecho hace ya una media hora, fue atrás de los árboles y se cambió. Ahora se sentía más cómoda. Volvió y se sentó más cerca de él, no supo por qué lo hizo.
- ¿Te pasa algo?- pregunto Elise
- No, ¿por qué?
- Estas muy serio- suspiro
- No es nada
No hablo más. Ella se quedó mirando la cascada sin decir nada. Derek la miraba, tenía deseo de hacer algo, pero sabía que estaba mal, que no debía. Pero siempre lo había deseado hacer, desde hace mucho tiempo. Lo iba a hacer, estaba decidido.
- Elise- la llamo
Ella se volteó pero él no hacía nada, solo mirarla. Se puso algo nerviosa, pero él lo estaba mucho más.
- ¿Qué pa…-antes que terminara de decir la palabra, Derek se acerca y le da un beso
Elise se sorprendió notablemente, no sabía cómo reaccionar. Era su primer beso… Y no se supone que se lo debía dar a él. ¡Se suponía que debía dárselo a su prometido! Pero no hizo nada, le agradaba la sensación de cosquilleo en su interior. Pero sabía que estaba mal, que no debía, por lo que con la poca fuerza de voluntad que tenía lo empujo suavemente.
- Derek, no- dijo suavemente
- ¿Por qué?
- Me voy a casar, esto no debía haber pasado
- ¿Qué importa eso?
- Importa bastante. Sabes que si alguien se llegara a enterar no se vería bien
- ¿Y qué?
Nuevamente se acerca y la besa. Posa su mano en la mejilla de Elise y con el pulgar se la acaricia. Ella se guarda un suspiro, el cosquilleo que sentía era agradable, relajante. No podía negar que el beso le gustaba. Elise apoyo sus manos en los hombros de él correspondiéndole el beso, él sonreía entre el beso por eso.
- No, no, no- dijo levantándose
- ¿Qué pasa?
- ¡Pasa que lo que paso ahora no debió haber pasado! ¡Dios, ni siquiera puedo hablar bien! Me voy, no puedo seguir aquí
Tomo la capa y salió corriendo de allí mientras él seguía mirándola como se iba con una sonrisa pícara. La mente de Elise rondaba miles de preguntas, dudas. Estaba confundida, muy confundida. Solo quería llegar al palacio y olvidarse de todo esto, pero sabía que no iba a poder olvidar su primer beso.

¡No Me Olvides! ~ Capítulo 7


Capítulo 7

Mientras tanto, Daniel iba a visitar a Gabriela, ya que a él no le había aviso que ya había despertado. Entra en la habitación, y la encuentra vacía. Se asusta y va donde la enfermera que se encontraba tras el mesón.
- Disculpe, la paciente de la habitación 124, ¿Dónde está?
- Déjeme ver- revisa unos papeles- ¡Aquí esta!, la dieron de alta esta mañana.
- ¿De alta?- dijo sorprendido- ¿Eso quiere decir que despertó?
- Si, ayer en la tarde- dijo sonriente.
- Ok, ¡gracias!
No lo podía creer, estaba muy alegre, aunque un poco molesto porque no le avisaron, pero no le extraño que no le dijeran. Salió del hospital y fue lo más rápido que pudo, ya no podía esperar a verla de nuevo. Golpeo la puerta, y espero un momento. Se abrió y era Belén.
- ¿Qué quieres?- dijo con desagrado.
- No es obvio, quiero ver a mi novia.
- No puedes- dijo Eduardo quien había aparecido atrás de su esposa.
- ¿Por qué?- dijo ya un poco molesto.
- No vamos a dejar que veas a nuestra niña.
- Ella es mi novia, quiero verla.
- Ya no- respondió serio.
- Me va a ver tarde o temprano, esto no va a durar para siempre.
- ¿Es una amenaza?- dijo Belén.
- Es una promesa- diciendo esto se va.
Cierran la puerta, y ven en la escalera a Gabriela mirándolos confusos.
- ¿Quién era?- pregunto.
- Nadie, no te preocupes.
- Ok- sube nuevamente.
Aunque ellos no lo quisieran admitir, era verdad lo que Daniel había dicho. No podían evitar que ellos se vieran, iban en la misma clase, pero ella al no recordarlo no corrían peligro. Aun así, tenían miedo.
Ya era de noche y Gabriela ya estaba acostada, esperando que se fueran a despedirse de ella.
- ¿Mamá?- dijo cuándo esta la arropaba.
- Dime, corazón.
- ¿Cuándo voy a volver a la escuela?
- No lo sé, ¿quieres volver ya?
- Pues, si y no, quiero conocer a mis compañeros, además voy a tener que ir tarde o temprano.
- Bueno, si todo está bien, puede que vayas el lunes.
- Ok, mamá.
- Ahora duerme, hasta mañana, amor.
- Hasta mañana.
Apaga la luz y duerme.

Mi Princesa ~ Capítulo 5: Conociendo a la familia

Capítulo 5: Conociendo a la familia

Al día siguiente de esa maravillosa noche, todos en el castillo ya sabía la noticia. Elise había ido junto a Alexander a donde los reyes a contarle la noticia. Ellos estaban emocionados, y ni hablar de Nana, que casi no aguantaba las lágrimas. Ella sonreía, los reyes sonreían, Nana sonreía, pero aunque Alex también lo hacía, en su interior sentía su opresión, pero trataba de disimularlo.
Elise estaba sentada en el tocador, mientras que Nana la peinaba. Estaba emocionada de conocer a los padres de su futuro esposo, sus suegros. Llevaba uno de sus mejores vestidos, y sus mejores joyas. No paraba de sonreír y le dolía el estomago de los nervios.
- Ay, Nana, ¿no es bella la vida?- dijo suspirando- Que linda es el mundo, que lindo es el amor. ¡Todo es perfecto!- grito
- Mi niña, si que esta feliz con esto del matrimonio.
- ¡Sí! ¿Cómo no voy a estarlo? Tú mejor que nadie sabe que lo que más quería en la vida era encontrar el amor, ¡y ya lo hice!
- Si...-dijo con tono melancólico
- ¿Qué pasa?- pregunto dándose la vuelta para verla a la cara.
- Es que estas creciendo, y ya no me vas a necesitar...- suspiro
- Siempre te voy a necesitar, sabes que yo no sirvo mucho- se rió- Así que cuando me case y me vaya, tú te vas conmigo
- ¿En serio?- se emociono
- Claro, ¿quien me va a ayudar cuando tenga que cuidar a mis hijos?- y sonrió.

Ya estaban sentado en la mesa Alex, y sus padres, Rosalie y Clement. Alex estaba nervioso, quería salir corriendo. Se sentía culpable, mal, él no era así, pero sus padres lo obligaba, con algo que a él le importaba mucho. Las puertas se abrieron y entraron los reyes junto a su hija. Ella vio a su prometido y le dio una sonrisa. Le sonrió y corrió la vista, la vergüenza no lo dejaba. Tras las presentaciones, reverencias entre otras cosas, se sentaron a comer.
Elise estaba sentado frente a él, cada cierto rato lo miraba, y varias veces se encontró con sus ojos azules. Quería que terminara luego la comida para poder pasar más tiempo con él y poder conocerlo más.
Rosalie miraba a su alrededor y quedaba maravillada. Todo era tan lujoso y tan fino. Su esposo estaba igual, sentía ganas de tomar algo y llevárselo, pero no lo hizo ya que echaría todo a perder. La madre vía como Elise miraba a su hijo. No le caí bien, le tenía envidia. Elise tenía todo lo que ella había querido siempre y eso le molestaba. La princesa se dio cuenta de que la miraban y no de una buena forma. Estaba asustada.
Los reyes le hacían pregunta a toda la familia Buscemi, como que profesión tenía Clement, o si tenían más hijos. Mientras comían, los reyes tuvieron que retirarse un momento ya que había ocurrido un improvisto- Se disculparon y se fueron.
Tan solo pasaron unos minutos, y llego uno de los meseros con el postre: macedonia. Rosalie arrugo la nariz y  lo empujo con asco.
- ¡¿Qué se supone que es esto?! Pensé haber mencionado que no me gustaban las cerezas.
- A mi no me han dicho nada eso, señora.
- Pues yo se lo dije
- Lo siento señora
- No basta con un lo siento, quiero que me haga otro postre.
- No creo que sea posible, señora.
- ¡¿Por qué?!
- El cocinero esta ocupado en estos momentos y...-lo interrumpe
- ¡No me interesa! Quiero otro postre, ¡ya!
Elise no aguanto más, ¿quién se creía ella para tratarlo así?
- Disculpe, usted no le puede tratar así- la miro sorprendida- Clark, puedes retirarte
- Gracias, princesa- le hizo una reverencia y se fue
- ¡¿Pero qué...?!
- Pero nada, usted es sola una invitada, no quiere derecho de gritar ni mandar a nadie aquí, ¿ok?- se quedaron en silencio- Ahora si me disculpan, me voy a mi habitación. Permiso
Se levanto y camino decidida a su habitación. Estaba enojada, no le gustaba nada la actitud de su futura suegra. Rogaba en su interior que su hijo no fuera igual

¡Nuevo! ~ Lección de Vida ~ Capitulo 1

Capítulo 1

Aldana’s POV

- ¡Pero mamá!- me queje, esperando que eso ayudara.
- Que no, hija, no insistas
- ¡Pero lo necesito!- grite
- Tú necesitas aire y comida, ¡no ese estúpido teléfono!
- ¡No es estúpido!- grite ya al borde de la histeria
- Claro que lo es. Además ya te compramos uno hace 1 mes, ¿para qué quieres otro?
- Porque el que tengo ya está viejo
- Eso mismo dijiste del que tuviste antes de ese, y el anterior.
- ¡Pero es verdad! ¡Lo necesito! ¿Quieres que mi reputación se valla por el hoyo? Eso es, ¿verdad? Sí, eso es, ¡por qué me odias!
- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Yo no te odio! Yo te amo, hija
- No lo demuestras
- ¿Por no comprarte ese aparato? Aldana, tú no lo entiendes. No es el mejor momento ahora. No podemos hacer gastos así. Ayer estuve conversando con tu padre y...-la interrumpí
- ¡No me importa sus problemas! ¡Quiero el teléfono!
Fui a mi habitación, tomo mi bolso y una chaqueta y salí del departamento.
Dios, mamá sí que se ponía insoportable a veces. ¿Qué le costaba comprarme el teléfono? Era solo eso. Tenía dinero para comprarlo y no lo hacía. Odiaba cuando se ponía así. Pero no importa, ya hablaría con papá y el me lo compraría. Soy su niña mimada. Ojala mi madre fuera así. Se empeñaba en arruinar mi reputación. Les había prometido a mis amigas que iba a llevar el teléfono mañana. Y si no lo hacía, ellas se iban a enojar. Era difícil mi vida, siempre tenía que estar a la moda, con lo último o sino... Adiós, reputación.
Cuando estuve ya lejos de casa, saca mi- feo y antiguo-celular y marqué a la única persona que nunca me dice que no. No alcanzo a sonar ni una sola vez cuando contesto.
- Darling- contesto
- Hola, papi

Stephanie’s POV

Gritos, gritos y más gritos. ¡Estaba a punto de volverme loca! ¿Es qué no se podía estar en paz en esta casa?
Siempre era lo mismo.
Primero empezaba cuando ella pedía algo y no se lo daban, entonces venían las insistencias, seguida de los gritos y más gritos, hasta que por fin se oía el sonido de la puerta cerrándose de un golpe.
Ahora íbamos en la penúltima parte. Mi mamá no se merecía que ella la tratara así. Ella era buena, cariñosa y comprensiva. Ella merecía respeto. No que una niñita mimada la tratara así.
Entonces vino el golpe.
Uff, por fin paz. Saque la almohada de mi cabeza y fui donde mamá. Estaba sentada en el sofá, con la cara entre sus manos. Me acerqué y me senté a su lado poniendo mi brazo sobre sus hombros. Volteo su rostro y dejo ver sus ojos hinchados por las lágrimas. Odiaba verla así.
- Tranquila, mamá- trate de consolarla- No te preocupes por esa niñata. Ya se dara cuenta que no siempre va a obtener lo que quiere.
- Eso espero- su voz se escuchaba aun un poco entre cortada- No es que yo quiera que ella no sea feliz, pero es que simplemente no se puede ahora. Cariño, yo se que aun eres una niña...-la interrumpí
- Tengo 14 años, mamá, no soy tan pequeña.
- Lo sé, lo sé, pero sinceramente desearía que lo fueras, para no tener que contarte los problemas que tenemos ahora.
- ¿Problemas? ¿Qué problemas?- pregunte preocupada
- Pues, veras...- lo pensó por un momento- No, no hija, no quiero preocuparte con mis problemas
- Mamá ya estoy grande, puedo entender muchas cosas. Dime- le sonreí infundiéndole confianza
- Esta bien- suspiro- En la empresa de tu padre están teniendo grande problemas económicos y posiblemente quiebre pronto.
Estaba en shock. Antes ya habíamos tenido problemas pero nunca había llegado al extremo de que quebrara.
- Lo que conlleva que nos tengamos que ir de la casa y encontrar un nuevo hogar, tendríamos que cambiarlas de escuela ya que no podríamos pagar la suya y tendríamos que abandonar nuestras comodidades
Se me hizo un nudo en la garganta. Ok, no soy tan materialista como mi hermana, pero no estaba acostumbrada a no tener comodidades. Había vivido así toda mi vida, como iba a dejarlo de un día para otro. Pero si mi familia tenía que pasar por eso, tendría que hacerlo sin quejarme. Seguramente ya tendrían suficiente con Danna.
- Pero no te preocupes por eso, ¿bueno? Ya encontraremos como salir adelante.
- Si...
Tenía que hacer algo para calmar esto. Entonces se me ocurrió la idea perfecta. Algo que simplemente a mamá le encantaban ya que les recordaba a su familia.
- Mamá, ¿quieres que hagamos galletas de avena?

Aldana’s POV

Cuando llegue a casa, vi a la fea de mi hermana con mi mamá en la cocina, haciendo, seguramente, galletas. Como siempre. No tenían otras cosas que hacer. No me acerque a saludarlas, aun seguí enojada con mamá y no me apetecía conversar con mi hermana. Entre a mi habitación y tome mi notebook para conectarme al Messenger y hablar con mis amigas. Enseguida, me hablaron Camila y Lucia, y abrieron una conversación para las 3.

ѕятα. Cαмιιℓα ~ тнe Lιттℓe ѕтαr dice:
- Dannaa! :D

Peαce & Lσve, Bαвy! Lυυcydice:
- Cariño! ♥

Tнe Qυeeи Dαииα dice:
- Hello Girls! ;)

Peαce & Lσve, Bαвy! Lυυcydice:
- Que paso que te demoraste tanto en conectarte? :O

Tнe Qυeeи Dαииα dice:
- Problemas, ya saben, lo normal

ѕятα. Cαмιιℓα ~ тнe Lιттℓe ѕтαr dice:
- Agh, que mal :/

Tнe Qυeeи Dαииα dice:
- Lo sé, lo sé

Peαce & Lσve, Bαвy! Lυυcydice:
- Lo vas a llevar mñn?

Tнe Qυeeи Dαииα dice:
- Of course!
- Pensabas que soy una mentirosa? o.ó

ѕятα. Cαмιιℓα ~ тнe Lιттℓe ѕтαr dice:
- Claro que no!
- Como se te ocurre?

Tнe Qυeeи Dαииα dice:
- Ah! Ya, más le vale…

Seguimos conversando hasta no sé qué hora. Pero cuando me dio sueño, me despedí de mis amigas y me acosté. Espere lo más que pudo a que llegara mi papá pero no llego temprano. Rogué que me trajera mi celular o sino me muero.

Stephanie’s POV

Cuando la “princesita” llego, ni se acercó a disculparse con mamá. Me cargaba que fuera así. Mamá hacía muchas cosas por nosotras, ¿y así le pagaba? Ingrata. No la soportaba, la odio. Aunque sea mi hermana, la odio.
Cuando terminamos de hacer las galletas, fui a mi habitación. Quería estar sola. Tome mi notebook, puse los audífonos y me quede escuchando música. También me conecté pero no estaba Daniela. Revisaba Facebook cuando Dani se conecto.

Baby Daany dice:
- Hola! :)

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Hola, como estas?

Baby Daany dice:
- Bien, bien, recién tomando tecito :P y tú?

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Más o menos :/

Baby Daany dice:
- Por q? Que paso?

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Problemas en mi casa u-u

Baby Daany dice:
- Dejame adivinar
- Danna? o.ó

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Si *¬¬

Baby Daany dice:
- Agh! Y ahora qué hizo?

Fannie ~ Sky Blue dice:
- La “princesita” quería un nuevo teléfono

Baby Daany dice:
- Pero no le habían comprado uno el mes pasado?

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Si, y?
- Que tiene que le hayan comprado uno el otro mes si ahora quiere otro?! ^^*

Baby Daany dice:
- Tranquila mujer, no te sulfures ^^'
- Pero no te preocupes por eso :D

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Eso no es lo que me preocupa :/

Baby Daany dice:
- Entonces? :o

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Es que estuve hablando con mi mamá y me conto que teníamos problemas económico :(

Baby Daany dice:
- :o
- No te preocupes por eso, ya? Seguro que se soluciona :D

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Eso espero :/

Baby Daany dice:
- Se va a solucionar, hazme caso ;)

Fannie ~ Sky Blue dice:
- Bueno :D

Dani siempre me sacaba una sonrisa del rostro. Es mi mejor amiga desde siempre y siempre lo va a ser.

¡No me Olvides! ~ Capitulo 6


Capitulo 6

Era sábado y Gabriela ya se había despertado. Encendió la televisión- tratando de recordarse como le había enseñado su hermano- y comenzó a cambiar canales. Era temprano aun como para que hubiera algo interesante- aunque para ella casi todo era interesante-, así que lo dejo en un canal de música. Tras dejarlo ahí unos minutos, pusieron una canción llamada “Love Story” de Taylor Swift. Por alguna razón, a su mente vino una imagen pero no pudo verla bien. Pensó que no era importante y saco eso de su cabeza.
A las 9:30am, sus padres la vinieron a buscar. Belén le trajo ropa para que se cambiara. Se demoró aprox. 20 min en cambiarse ya que su cuerpo le dolía. Apoyada en los hombros de sus padres, bajo al estacionamiento. Subieron al auto y partieron rumbo a su casa. Mira en silencio por su ventanilla, estaba algo desanimada, sin saber el motivo. Pasaron cerca de una pequeña plaza, cerca de una escuela. De nuevo a su mente, vino una imagen: era un chico algo sonrojado, pero no lo pudo distinguir bien.
Llego a su casa, no muy grande ni muy pequeña, de dos pisos, color damasco y tejas rojas, con un bello jardín. Al entrar, Ignacio la recibió con los brazos abiertos.
- ¡Hermanita!- dijo mientras la abrazaba.
- Hola Ignacio- dijo también abrazándolo.
- ¿Dormiste bien?- pregunto alejándola un poco para verle la cara.
- En esa cama, seguro- respondió sarcástica.
- Ven, vamos a tu habitación- dijo Belén.
Suben al segundo piso lentamente, y entran en la última puerta de la derecha. La habitación estaba decorada como para una niña de 6 años, cuando ahí dormía una chica de 15 años. Siempre le habían gustado las cosas lindas y tiernas, por lo que su habitación estaba llenas de ellas. Ignacio, que se encontraba atrás de su hermana y de su madre, se dio cuenta que habían sacado muchas cosas de ahí, cosas que le había dado Daniel o que ella tenía de él, peluches, fotos, brazaletes, entre otras. Él sabía lo que intentaban sus padres, pero no podía hacer nada por ahora, ella no se recordaba de Daniel, no sabía lo que estaban haciendo. Pero no se iba a quedar con los brazos cruzados, en cuanto todo estuviera más “normal”, iba a hacer que ellos estuvieran juntos, quería ver a su hermana feliz otra vez.
- Más tarde- dijo Belén cuando Gabriela estaba sentada en la cama- Isidora va a venir a verte.
- ¿Isidora?-pregunto confundida.
- Tu mejor amiga, se emocionó mucho al oír la noticia y ya no aguanta más no verte- dijo sonriente.
- ¿En serio?- pregunto sorprendida al escuchar cómo era ella.
- Sí, bueno, vamos a desayunar.
- Ok.
Bajaron a la cocina y desayunaron tranquilamente, conversando de cosas sin importancia. Al terminar, sube a su habitación, se sienta en su cama y mira a todas partes. Cada vez sentía más que le faltaba algo. Se acerca a una pequeña radio y busca como prenderla. Era frustrante para ella no saber hacer algo tan simple. Después de como 10 minutos, pudo hacer. Sonrió complacida y se acostó a disfrutar de la música.
Eran las 11am, y siente que alguien golpea la puerta. Apaga la radio y baja. Al estar a la mitad de la escalera, ve a una chica de cabello corto y dorado, no más a alta que ella, de espalda hablando con los padres de Gabriela. Al sentir que alguien había bajado, se voltea, y dice con sus ojos verdes iluminados:
- ¡Gaby!- corre escalera arriba y la abraza fuertemente, fue un milagro que no se cayeran- ¡Te extrañe mucho!- dijo sin siquiera soltarla.
- Isi, cuidado que se pueden caer- le advirtió Belén.
- Lo siento- rió un poco- Ven, te voy a ayudar a recordar.
La tomo de la mano, sin siquiera dejar hablar a Gabriela y la llevo a su habitación. Estaba muy emocionada y contenta de que su amiga haya despertado. Ambos habían sido amigos desde los 5 años y prácticamente, eran hermanas, ya que compartían todo y sabían todo de ambas. Pero, los padres de Gabriela ya le habían advertido que no podía mencionar a Daniel por ningún motivo. Tampoco le agrado la idea, pero no tenía elección. 

Mi Princesa ~ Capitulo 4: Prometido


Capitulo 4: Prometido

Unos ojos azules profundo la hipnotizaron al instante. Su cabello negro brillaba bajo la luz del candelabro. Sus mejillas color carmesí resaltaba en su blanca piel y una pequeña sonrisa salio de susrosados labios.
- Buenas noches, princesa- saludo cortesmente
- Bue-enas noches- tartamudeo levemente- ¿Cuál es su nombre?
- Alexander Buscemi, pero si su majestad se lo prefiere me puede decir Alex- le extiende la mano- ¿Me permite bailar con usted esta pieza?
- Con gusto, Alex- contesto tomando su mano
Alexander colocó su mano libre en la cintura de Elise y la atrajo más hacía él- La canción que tocaba la orquesta era muy lenta, ellos prácticamente bailaban pegados pero a ninguno le molestaba. 
- ¿Cuantos años tienes?- pregunto la princesa
- 20 años
- ¿No deberías estar casado ya?- pregunto confundida
- No, porque la estaba esperando- contesto sinceramente
- No es cierto- contradijo mirando hacía otro lado
- Si, lo es, princesa- se quedo callada- ¿No me cree?
- Claro que no, ¿como supones que te voy a creer?
- Si es verdad, su majestad. Les dije a mis padres que iba a esperar que usted cumpliera sus 18 años porque yo me quería casar con usted.
- Pero... ¿y si yo dijera que no?
- Pues, tendré que aceptarlo. Mientras usted este feliz, a mi me basta.
Era lo más tierno que había oido jamás. Él esta dispuesto a olvidar su felicidad por la de ella. Elise quería gritar y saltar de la emoción, pero mantuvo la compostura. La canción termino y se separaron sin soltarle la mano.
- Si quieres, podemos ir a un lugar más privado- ofreció Elise
- Por supuesto, princesa
- Por favor, dime Elise
- Claro, Elise
Aun con las manos tomadas, salieron a los jardines de palacio. Conversaron, rieron y pasaron un buen rato junto, conociéndose más. Dentro de ella, nuevas emociones iban naciendo, nuevos sentimientos. Algo que ella jamás había experimentado.
- Sabes, me la he pasado espectacular hoy contigo
- Yo también, Elise
- Eres un chico estupendo, y a decir verdad, eres el mejor con él que estado esta noche
- Es un honor escuchar eso de usted
Siguieron caminando con las manos tomadas, ella no podía parar de sonreír. Ansiaba que dijera lo que ella tanto esperaba, lo que había soñado por años.
- Elise- empezó poniéndose frente a ella.- Cariño, princesa mía. Estas tan bella esta noche, bueno, tú siempre haz sido bella. Desde pequeña hasta ahora que ya eres una mujer. Eres tan simpática, eres inteligente, eres tierna. Tienes todo, eres la perfección en persona. Y yo... Yo simplemente soy un ser imperfecto enamorado de un ángel. Se que quizás no te dare muchas cosas, pero si te daré mi incondicional amor. Elise, ¿darias el honor de ser tu esposo?
Estaba al borde de las lágrimas. Su corazón latía frenéticamente. Si antes estaba emocionada, ahora no sabía que era este sentimiento.
- Yo... yo claro que acepto- y lo abrazo sin poder evitarlo.
Él también la abrazo hundiendo su rostro en el cabello de la chica. Las lágrimas ya le corrían por las mejillas. No podía creer que ya había encontrado al chico indicado. Ya pronto se casaría y formaría una familia. Tendría 2 hijos, siempre quiso tener 2 hijos, una niña y un niño.
Pero Elise, no sabía lo que en la mente del chico se escondía. No sabía uno de sus peores secretos. Ella aun no sabía que incluso en los cuentos de hadas, los finales felices son escasos.

Nota: Solo decir, nada es lo que parece.

¡No me Olvides! ~ Capitulo 5

Capitulo 5

A la mañana siguiente de su visita, Gabriela empieza a mover sus ojos, y lentamente los abrió. Lo primero que vio, fue la luz cegante del tubo fluorescente que había encima de ella. Cerró sus ojos un poco y trato de que la luz, la dejara ver. Al poder ver nuevamente, miro a todos lados confundida, todo en ese lugar era blanco, y olía a limpio, no entendía que pasaba. “¿Dónde estoy?”, pensó, “¿Qué me paso?”. Su mente estaba completamente en blanco, no recordaba nada. Ningún lugar o persona, ni nombre o cosa. Sus recuerdos se habían borrado. Se sentó lentamente en la cama, pero apenas podía, le dolía mucho el cuerpo, y las agujas que tenía clavadas en sus brazos, no le hacía mucha ayuda. Se quedo, nuevamente acostaba.
- ¿Aló?- grito- ¿Hay alguien aquí?
En ese momento entra una enfermera, y al verla despierta, sale inmediatamente de la habitación, para avisarle al médico. Gabriela estaba cada vez más confundida. No reconocía a la joven. ¿Quien era? Unos minutos más tarde, entra un hombre de unos 60 años, bajo y algo regordete, cabello blanco como la nieve, ojos verdosos, con arrugas en su cara y con una bata blanca y un estetoscopio colgando del cuello. Su rostro tenía aspecto amigable, pero aun así a Gabriela, le dio un poco de miedo.
- Hola- dijo él con una sonrisa en el rostro- ¿Cómo te sientes?
- Bien, aunque me duele un poco la cabeza- respondió tímidamente y aun tratando de sentarse.
- Ven, te ayudo a sentarte- le toma las manos y con cuidado, la sienta en la cama.
- Disculpe, ¿Quién es usted?- pregunto temerosa por la respuesta.
- Soy tu doctor, me llamo Sergio Salinas
- ¿Doctor? -asintió- ¿Qué hago yo aquí?
- ¿No te recuerdas?-pregunto confundido.
- No, lo último que recuerdo es haberme despertado hace unos momentos, ¿Qué me paso? 
- Te atropellaron hace ya un mes y quedaste en coma, y al parecer tienes amnesia.
- ¿Amnesia?
- Si, perdiste todos tus recuerdos. Deja llamar a tus padres y te sigo explicando.
- Esta bien.
El médico salió y llamo a los padres, quienes se alegraron muchos con la noticia. Volvió junto a Gabriela y le explico un poco más que era la amnesia y le dio un poco de información sobre ella.
Ella estaba muy confundida. Según lo que dijo el médico, tenía un tipo de amnesia que le hacía olvidar todo lo que había vivido antes del accidente. También le dijo que era probable que quizás su memoria nunca volvieran. A la media hora, llegaron sus padres. Antes de que pudieran volver a ver a su hija despierta, les dice:
- Su hija está en perfecto estado físico, pero me temo que perdió su memoria.
- ¡¿Qué?!- dijeron ambos a la vez.
- Sufre de amnesia retrograda, perdió todos sus recuerdos de antes del accidente.
- ¿Se pueden recuperar?- pregunto Belén en busca de una solución.
- No se sabe.
- Ok- dijo Eduardo desanimado- ¿Podemos verla?
- Claro- respondió abriéndoles la puerta.
Entran, y al momento de verlos, los saluda.
- Hola- dijo sonriente como siempre.
- Hola- contesto Eduardo acercándose a ella- ¿Sabes quienes somos?- lo negó con la cabeza
- Nosotros somos tus padres- respondió Belén tomándola de la mano- Yo me llamo Belén, y él es Eduardo.
Se quedaron en silencio. Gabriela quería decir algo pero no sabía qué.
- Te hemos cuidado desde siempre- continuo el padre-, y más ahora. Tu hermano te extraña mucho, nos ha dicho que quiere que vuelvas. Puedes preguntarle a cualquier persona de aquí, y te va a decir que es verdad.
Un silencio incomodo invadió la habitación, pero ella lo interrumpió.
- ¿Un hermano?
- Si, se llama Ignacio y te quiere muchísimo.
- ¿Nos recuerdas?-pregunto la madre ilusionada.
- No, pero en mi interior se que los conozco, además, si no fueran mis padres no se preocuparían tanto por mí.
 Sus padres se emocionaron mucho al oír esto y fueron a abrazarla. Al principio, Gabriela se sintió extraña, pero al final, los abrazo igual. Era un momento muy bello.
- Lo siento, ¿interrumpo algo?- pregunto el médico después de unos minutos.
- No se preocupe, ¿Qué sucede?
- Solo les quería decir que le vamos a hacer unos exámenes y si todo sale bien, se podrá ir mañana.
- ¡Gracias!- dijo aliviada Belén.
- Eso sí, cada cierto tiempo tendrá que venir para ver cómo va todo, no queremos que algo salga mal, mejor prevenir que lamentar.
- ¡Claro! Gracias por todo, doctor.
- No hay que agradecer- dijo humildemente.
Sale nuevamente de la habitación, y los tres quedan solos otra vez.
- Más tarde, vamos a llamar a tu hermano- dijo Belén
- ¿No lo pueden llamar ahora?-pregunto algo triste
- No, corazón- respondió su padre cariñosamente- Esta en clases, pero de seguro se alegra mucho cuando le digamos- ella sonrió al oír esto.
Siguieron conversando y contándoles sobre su vida, sus amigos, familia, estudio, todo, menos de su novio, Daniel. Ellos querían que se olvidara de él y esta era la oportunidad perfecta. A las 15:30pm, llamaron a Ignacio que, como dijeron sus padres, se alegro mucho y no tardo en llegar donde su hermana.
- ¡Gaby!- dijo mientras se acercaba a ella y la abrazaba, quedo muy extrañada.
- Él es tu hermano- dijo Eduardo y ahí entendió.
- ¿Por qué le dicen quién soy?-pregunto confundido.
- Perdió la memoria.
- ¡Oh!, bueno, no importa- dijo sonriente- Yo te voy a ayudar a recordar.
Conversaron, rieron y pasaron un agradable momento junto. Ese día, no recibió la usual visita de Daniel, ya que él pensaba los padres se molestarían por su comportamiento el día anterior. Pero, Gabriela al no recordarlo, no le importo, aunque en su interior, sentía que le faltaba algo, pero no sabía qué o quién. Le hicieron varios exámenes durante el día y en la tarde les dieron los resultados: no había nada malo en ella.
En la noche, sus padres y hermano, se despidieron y le dijeron que la vendrían a buscar en la mañana. Se acomodo en ese duro colchón y blanda almohada, he intento dormir. Aun pensaba en eso que le faltaba. Ella sabía que su corazón no estaba completo, una parte de ella le faltaba, pero estaba muy cansada como para pensarlo y se durmió.

¡No me Olvides! ~ Capitulo 4

Capitulo 4

Paso un mes, desde ese horrible accidente, y ella, aun no despertaba y nada era igual desde entonces. La familia Medina, casi ya no hablaban entre sí, en sus rostros, ya no se veía felicidad. Gabriela era siempre, la que con su buena actitud, optimismo y alegría, llenaba a todos de felicidad, pero al no estar ella, todos cayeron en una oscuridad, igual de negra que una noche de invierno. La iban a ver todos los días, al igual que Daniel, pero solo la dejaban ver un momento. Él cayó en una profunda depresión, y la relación entre sus padres y amigos, iba de mal en peor. Sus calificaciones cayeron rotundamente, y lo único que hacía, aparte de ir al hospital, era encerrarse en su habitación, a llorar en silencio. La única luz de esperanza, para la familia de ella como para Daniel, era que en algún momento, ella despertaría.
En unos de esos días, Daniel fue al hospital a verla, y por suerte, los padres de Gabriela, no se encontraban. Entra en la habitación, y coge ahí una de las sillas y la acerca a la cama. Se sienta y toma la mano de su novia, ella se aprieta por un instante y luego la suelta. Había tenido esa reacción cada vez que él le tomaba la mano.
- Hola pequeña- comenzó a hablarle- ¿Cómo está la niña más bella de este mundo?- se queda en silencio unos minutos- ¿Por qué no despierta?- continuo- Te echo mucho de menos, quiero volver a abrazarla, besarla y decirle que la amo con todo mi corazón, y espero que tu también me ames así, aunque a tus padres no le agrade. No sé porque no les caigo bien, nunca le hecho nada, jamás le haría daño, la quiero demasiado- se le llenaron los ojos de lagrimas.- No lo entiendo, ¿por qué no les agrado? Deberían estar contento de que su hija este feliz, pero… Esto no va a impedir, que la siga queriendo, claro que no…
Apoya su cabeza en el abdomen de Gabriela y se queda así, aun lloran, pero más tranquilamente. La contemplaba y se recordaba de los bellos momentos que pasaron juntos. Él se alegraba un poco, de que lo último que le dijo mientras estuvo despierta, fue lo mucho que la amaba. Seguía con su cabeza en el abdomen, cuando siente que alguien iba a abrir la puerta. Se levanta rápidamente, ya que sabía que eran los padres de Gabriela, se seca las lágrimas y sale de la habitación, cuando ellos iban entrando, sin decir nada. Los padres quedaron extrañado porque por lo menos, él siempre los saluda o se despedía, pero ahora no.

Nota: Tengo un problema con el archivo Word en donde esta la historia. No se que le pasa, pero voy a aprovechar que esta mi hermano para que lo solucione. Así que quizá me demore más con esta historia pero tratare de que no sea tanto ;]

Querido Diario ~ Lunes, 22 de Marzo, 2010


Lun. 22 de Marzo, 10

Querido Diario:
                        Esto es extraño. Nunca había escrito un diario antes. Pero según mi mamá esto es una buena idea, para que me pueda desahogar, contar lo que siento y demás tonterías. La verdad, solo lo hago para complacerla. En mi cumpleaños pasado me había comprado este rosado diario y solo hasta hoy lo ocupo [no soy buena escribiendo xD]. Emm... bueno, me presento.
                        Mi nombre es Jessica, pero me dicen Jess o Jessy. Tengo 14 años y voy a 1° medio. Vivo solo con mi madre y mi gata Dina, ya que mis padres estan separados desde que tengo 2 años. Mi padre vive es Santiago, capital de Chile, junto con mi hermano mayor, Ignacio de 17 años. Vivo en Valparaíso, mi ciudad natal, Mis mejores amigas son Valeria y Emilia, nos conocemos desde 2° básico. Tengo un novio. Sip, un novio, Se llama Daniel, vamos en el mismo curso. Hace 4 meses que somos novios. Lo amo demasiado!
                         No se que ma´s decirte, más adelante te contare más sobre mi y mi vida.
                                                          Se despide.
                                                                Jess ~

¡No me Olvides! ~ Capitulo 3

Capitulo 3

Pasaron dos horas y aun no sabían nada de Gabriela, aun no salía de pabellón. Estaban desesperados por saber cómo estaba ella. A lo lejos, vieron que un doctor se acercaba a ellos.
- ¿Ustedes son los padres de Gabriela?- pregunto al padre.
- Si, somos nosotros- dijo Belén colocándose al lado de su esposo- ¿Cómo esta mi hija?
- La cirugía salió bien, tenía unas costillas rotas pero no daño ningún órgano.
- ¡Gracias a Dios!-dijo aliviada Belén.
- Ahora, solo hay que esperar a que despierte.
- ¿Despertar?-dijo extrañado Ignacio.
- Está en coma, el golpe fue demasiado fuerte para ella.
- ¿Y cuándo cree que despierte?- pregunto Belén cada vez más preocupada.
- Puede que despierte mañana o en meses, no lo podemos saber con seguridad- al escuchar esto, Belén se esconde en el pecho de Eduardo.
- ¿Podemos verla?-pregunto este ultimo.
- Claro, pero solo por un momento.
Todos siguieron al doctor que entro en una de las muchas habitaciones que había. La familia entra y ve a Gabriela estirada en esa cama, llena de aparatos, completamente dormida. Belén no pudo aguantar más, y se echo a llorar nuevamente. Se acercan y acaricia la cara de su pequeña hija. Su hermano hizo lo mismo, mientras que el padre le besaba la mano. Era toda una desgracia.
Al día siguiente, Ignacio tuvo que ir a clases, aun que no quisiese. Estaba muy deprimido, triste. La primera clase, paso lenta, estaba distraído. Casi ni escucho, cuando sonó el timbre. Fue al patio, muy desganado, y antes que pudiera llegar, alguien lo detiene.
- Ignacio, ¿Dónde está tu hermana?- pregunto Daniel.
- En el hospital- dijo más triste aun por recordar lo ocurrido.
- ¡¿Qué le paso?!
- Ayer la atropellaron y ahora está en coma- agacho la cabeza para que no lo viera llorar.
- ¡¿Qué?!- dio un grito que de seguro se escucho en todo el lugar.- ¿Por qué no me llamaste?
- Lo siento, ayer no tenía ganas de hacer nada
- Te entiendo...

¡No me Olvides! ~ Capitulo 2


Capitulo 2

Al llegar, buscan en sus pertenencias, algo que los comunicaran con su familia. Hallaron su celular y llamaron a sus padres.
- ¿Aló?- dijo la madre al otro lado del auricular.
- ¿Hablo con algunos de los padres de Gabriela Medina?- pregunto la enfermera.
- Si, ¿Qué pasa?- dijo preocupada.
- Estoy llamando desde el hospital, su hija fue atropellada y necesitamos que venga.
- ¡¿Qué?!- dijo prácticamente gritando- En-enseguida vamos- tartamudeo y colgó.
Fue al comedor, donde se encontraban almorzando su marido Eduardo, y su hijo mayor Ignacio. Al ver la cara de su esposa, se levanta y le dice:
- Belén, ¡¿Qué pasa?!- dijo asujetandola de los brazo.
- Gaby, está en el hospital.-ya le corrían lagrimas por sus mejillas.
- ¿Qué le paso a mi hermanita?- dijo Ignacio poniéndose al lado de su madre.
- La atropellaron, tenemos que ir al hospital.
- Que estamos esperando.
Tomaron sus cosas y se fueron en el auto, dejando su comida en la mesa. No les importaba que se enfriara, estaban más preocupados de su hija e hermana. Todo el camino, Belén se fue llorando, no pudo parar ningún momento. Llegaron, y subieron al 3º piso donde seguramente se encontraba.
- ¡¿Qué le paso a mi hija?!- grito la madre a la enfermera que se encontraba tras el mesón.
- Tranquila señora, ¿Cómo se llama su hija?
- Gabriela Medina- respondió el padre.
La enfermera reviso unas hojas que se encontraban en una carpeta color azul marino, y les dijo:
- Como seguramente ya le habrán informado, a su hija la atropellaron, mientras cruzaba la calle. Ahora se encuentra en cirugía, cuando el doctor salga, les podrá decir mejor que es lo que tiene. Por favor, esperen.- dijo mientras apuntaba hacia unos asientos.
Ellos obedecieron y se sentaron, menos el padre que no podía quedarse quieto. Belén sollozaba desconsoladamente, su hijo trataba de darle consuelo, aunque le también lloraba pero trataba de disimularlo.

¡No me Olvides! ~ Capitulo 1

 Capitulo 1
Ella caminaba hacia la entrada, siempre sonriente, despidiéndose de sus amigos después de 8 horas de clases. Todos la querían, había algo en esa joven que les gustaba. Sería su tierna mirada, su dulce voz, su bella sonrisa o su forma de ser, tan agradable y simpática. No lo sabía pero así era.
El viento que soplaba, en esa bella tarde de mayo, hizo que su cabello largo, delgado y de color miel, cubriera su pequeño y perfecto rostro. Su pequeña estatura y su cuerpo bien proporcionado, la convertían en la chica más hermosa de su clase. Muchas le tenían envidia pero a ella no le importaba.
Tomo aire y dio un largo suspiro, miro al cielo ocupando sus manos como sombrilla, y luego miro hacia el frente y empezó a caminar. Iba a paso lento, sin apuro, entre la gente, sin que le importara nada. Bueno, casi nada. Pensaba en Daniel, o como ella le decía Dani. Él se había ganado el corazón de la joven, la tenía profundamente enamorada de él, y por suerte, su amor era correspondido. Desde casi ya un año, eran novios. Todos se alegraron por los dos, menos los padres de la joven. No les agradaba Daniel, no querían ver a su hija con él. Pero esto no evito que su amor floreciera, seguían junto a pesar de todo.
Llego a un cruce y se apoye en el semáforo a esperar que cambiara la luz. Cerró sus ojos y dejo así un largo rato. Cuando los abrió, el semáforo iba a cambiar de verde a rojo. Se apuro a cruzar, pero a la mitad de la calle, se le cayeron sus llaves. Se agacho a recogerlas, cuando un auto la golpea fuertemente, dejándola inconsciente. Todo el mundo que se encontraba ahí, se acerco a verla. Estaba estirada en la calle, con una herida en la cabeza pero aun respiraba. Una de las personas que se encontraba, llamo a la ambulancia que no tardo en llegar. La subieron, aun inconsciente, y la llevaron al hospital.

Mi Princesa ~ Capitulo 3: El Baile



Capitulo 3: El Baile

La princesa ya estaba tras la puerta del gran salo esperando que anunciaran su llegada. Esta nerviosa, le tiritaban las piernas. Pero mantenía la compostura. Ella había deseado esta noche toda su vida. Desde pequeña querido encontrar al amor de su vida, y ahora había llegado el momento. Con 18 años de edad, ya podía elegir a su prometido. Muchos príncipes habían venido de diferentes reinos, he incluso habían venido chicos del pueblo y aunque la mayoría sabía que ni iban a oportunidad con ella, mantenían la esperanza.
Al lado de Elise, estaba Nana. Ella la había criado desde que era un bebe. La vio crecer, la vio convertirse de una pequeña niña en toda una mujer. Y ahora, apunto de que 'su niña' escoja a su futuro esposo, le alegraba y entristecía. De repente, las puertas se abren. Era el momento de su entrada. Camino lentamente a donde se encontraban sus padres y se paro justo en medio de ellos. Todo estaban en silencio con la mirada sobre la princesa. Ella estaba nerviosa.
- Les presento a mi hermosa hija, Elise Antonella Di Franceso, princesa de Lunaris
Todos empezaron a aplaudir y comenzó el baile. La orquesta empezó a tocar una suave canción y la princesa se dispuso a bailar con unos de los muchos príncipes que se encontraban ahí. Iba a ser una larga noche...
Bailo y bailo, y conoció a muchos príncipes. Todos eran hermosos y con su encanto particular, pero ninguno logro cautivar el corazón de Elise. Ella estaba en el centro de la pista de baile, esperando que alguien la invitara a bailar, cuando alguien le toca su hombro descubierto. Se voltea y casi al instante, su cuerpo se tensa y aprieta muy fuerte sus puños.
- Buenas noche, mi princesa- dijo tomando su mano derecha y besandola
- Buenas noche...-le respondió esperando que le dijera su nombre
- Derek, Derek Vercelli- le respondió sonriendo y haciendo que Elise se sonrojara ligeramente- ¿Me permite esta pieza?- le pregunto extendiéndole una mano
- Con gusto- le contesto tomando su mano
Puso una mano sobre la espalda de la princesa y la otra, la tenía entrelazada con Elise, y ella tenía su otra mano en su hombro. Empezaron a bailar tranquilamente, al compás de la música, hasta que la princesa saco un tema algo incomodo.
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Acaso no podía venir?
- ¿Después de como me trataste hoy? ¡Claro que no!
- Si hubiera sabido, no hubiera venido
- ¡Pues vete! Nadie te detiene
- Que pesada es, mi princesa
- Y tú un maleducado
- ¿Desde cuando es de mala educación decir lo que uno piensa, mi princesa?
- ¡Desde que ha la que se lo dijiste fue a mi!
- Lo siento, mi princesa
- ¿Quieres dejar de llamarme así?
- ¿Como, mi princesa?-pregunto solo para molestarla
- ¿Sabes que si no dejas de llamarme así puedo hacer que te manden al calabozo el resto de tu vida?-amenazo
- Que agresiva, Elise- era la primera vez que alguien, fuera de su familia, la llamaba por su nombre, pero no le dijo nada- Pobre del chico que se case contigo
- ¡Retractate!- le ordeno levantando un poco la voz
- ¿Y si no quiero?- la desafio
- ¡Te mando al calabozo!
- Yo pensé que eso era solo para cuando te decía "mi princesa"
- ¡Yo te mando ahí si quiero!- algunas de las personas que se encontraban a su lado la miraron- ¿Sabes, qué? ¡Vete! ¡No te quiero ver más!- le dijo molesta
- Bueno, me voy. Un gusto conocerla, princesa. Adiós y buenas noches- se iba a ir pero se devuelve- Dale mi pésame a tu prometido
Y se pierde entre las demás personas con una sonrisa satisfactoria en el rostro. Elise no podía estar más furiosa. Sentía que en cualquier momento iba a explotar. Derek si que la sacaba de quicio. Nuevamente sintió una mano sobre su hombro. Respiro profundamente tratando de mantener la compostura pero al darse vuelta, la perdió por completo.

Mi Princesa ~ Capitulo 2: Preparando a la princesa



Capitulo 2: Preparando a la princesa

El camino al castillo era largo y al estar Elise enojada, se le hizo eterno el viaje. Aun no lograba entender, como aquel chico no supiera quien era. Y aunque apenas lo conocía y ni siquiera sabia su nombre, ya le empezaba a caer mal. Pero en el fondo, aunque lo quisiese negar, sentía curiosidad por él.
Entro en el castillo, y todos los que se encontraban presentes, quedaron asombrados por al ver el aspecto de la princesa. Nana, al escuchar como había llegado la princesa, bajo corriendo las escaleras a su encuentro.
- Mi niña, mi princesa, ¿pero que le ha pasado?- le pregunto muy preocupada
- ¡Oh Nana! Hoy no ha sido uno de mis mejores días
- Venga mi princesa, no podemos dejar que la vean así
La abraza colocando una manta para que no la vieran y subieron rápidamente a la habitación.
Era una habitación enorme, las paredes eran de color blanco con terminaciones doradas. En el techo estaba dibujado el cielo celeste con algunas nubes y el piso era madera alfombrada. La cama era enorme, cubierta de seda de distintos colores y muchos almohadones bordados con hilos de oro. Su armario, lleno de vestidos, zapatos y joyas, muchas piedras preciosas. Cualquier chica desearía tener una habitación así.
Elise, se desvestía y le contaba lo sucedido a Nana, quien le preparaba un baño caliente para que se pudiera relajar. Nana se sorprendió al oír lo que había sucedido aquella tarde.
- Es extraño que no la conociera-comento Nana mientras le enjabonaba la espalda
- ¡Lo se! Si estaba en el reino, debería conocerme
- ¿Y no sabe su nombre?
- No, no me lo dijo, ¡y tampoco quiero saberlo!-dijo molesta- ¡Me cae mal!
- Tranquila princesa, no querrá estresarse antes de su fiesta
- No se si aun quiera ir, no estoy de ánimos- le dijo con voz triste
- Mi princesa, usted tiene que ir al baile. ¡Va a elegir a su prometido!
- Si se Nana, pero no quiero ir- dijo desganada
- No defraude a sus padres. Ellos se han esmerado mucho en su fiesta
- Eso es cierto- dijo en voz baja, casi para si misma
- ¿Entonces, ira?-pregunto esperanzada
- ¡Si!- dijo decidida- No voy a permitir que ese chico me arruine mi gran noche
- ¡Esa es mi princesa!
Nana paso toda la tarde arreglando a Elise. Llevaba un vestido blanco, ajustado en el torso y ancho bajo las cadera. Era un vestido sin mangas, y con pequeños diamantes en el torso. La falda era de tul, con brillantes en distintas partes. Era un precioso vestido. Lleva zapatos de tacón pero no muy alto, plateados. Las joyas no faltaron. Tenía una gargantilla de diamante muy fina y unos pendiente a juego con el collar. Mientras se ponía sus guantes de seda blancos, Nana terminaba de arreglarle el cabello. Tenía una parte toda con un broche plateado y el resto suelto dejando que sus rizos dorados cayeran por su pecho. Se puso su tiara, de muchas piedras preciosas y se levanto de su asiento. Ya estaba lista.

Mi Princesa ~ Capitulo 1: La Princesa esta enojada

                                                    
Capitulo 1: La Princesa esta enojada

La princesa esta sentada en el prado, bajo el árbol grande, sobre una manta roja, rodeada de flores amarillas. Era una perfecta tarde de verano. Ella estaba tranquila, todo el lugar estaba tranquilo. No se oía ningún sonido, salvo la brisa que corría por y golpeaba su tersa piel y movía su dorada cabellera. Cerro sus ojos, después de contemplar el cielo, para poder apreciar el olor a flores que había en el aire. Un sonido la distrajo.
- Hola - dijo una dulce voz
Abrió los ojos y observo a un joven frente a ella a solo unos pasos de distancia. Su cabello castaño claro -casi llegando a dorado- hacía que sus ojos color cielo -más bello que el que había ese día- casi no se vieran, debido que el viento hacía que su cabello bailara a su compás. Una gran sonrisa hizo curvar la comisura de sus labios, dejando la descubierto unos perfectos y blancos dientes. Esa bella y encantadora sonrisa, hizo que la princesa se sonrojara levemente.
- Ho-hola-tartamudeo nerviosa
- ¿Cómo te llamas?-le pregunto sentándose a su lado
- ¿¡Qué como me llamo?!- reacciono sorprendida y ofendida- Soy la princesa Elise, ¿acaso no me conoces?
- La verdad... no ¿Debería?
- ¡¿Qué?!- la princesa estaba cada vez más ofendida- No puedo creer esto- dijo molesta y se levanto
- No entiendo, ¿qué pasa?-le pregunto levantándose también
- ¿Que qué pasa?
- Si, eso- respondió obviedad
- Soy la princesa, todo el reino me conoce y me admira, y ahora vienes tú-dijo esto ultimo con desprecio- ¿y me dices que no me conoces? ¡Esto es imposible!
- No, no la conozco, lo siento. Y perdón por decirle esto princesa, pero usted es muy arrogante
- ¿Arrogante? Estoy indignada, ¡muy indignada!- ya estaba roja de rabia
- Te ves graciosa con la cara roja- dijo entre risas
- ¡No puedo creer todo esto! ¡Me voy!-grito muy enojada
La princesa empezó a caminar muy enojada, aun roja de rabia y sin creer aun lo que le había pasado. No lograba entender como él la había tratado así.
- ¡Mucho gusto conocerla princesa!-le grito aun riendo aquel chico
Eso lo hizo enojar más. Camino dando tropezones y varias veces se cayo, manchando y rompiendo su elegante vestido de satin y encaje. Todo por culpa de él.